Síndrome Metabólico

En las últimas décadas, han cambiado nuestros hábitos de vida, (alimentación inadecuada, tendencia al sedentarismo y menor cantidad de horas de descanso). Esto promueve el desarrollo de sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico. Es necesario tomar conciencia y adoptar hábitos de vida saludables.

¿Cómo se define el Síndrome Metabólico?

Es un conjunto de desórdenes metabólicos, con un importante rol en el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

Los componentes más importantes del síndrome metabólico son: la obesidad central o visceral y la insulinorresistencia, asociados a alteraciones del metabolismo de los lípidos, de los hidratos de carbono e hipertensión arterial. Estos factores pueden estar presentes en forma parcial, o en su totalidad, simultáneamente, o ir presentándose en forma secuencial, con mayor frecuencia de la que puede explicar la casualidad y sin duda alguna, interrelacionados entre sí.

¿Es importante su diagnóstico?

La trascendencia del diagnóstico del síndrome metabólico radica en su clara asociación con enfermedad cardiovascular, que está incrementada 1,5 a 2 veces en estos pacientes y en la posibilidad de ser tratada por cambios de hábitos de vida y/o por la administración de fármacos.

¿Cómo se diagnostica?

Se realiza en el consultorio médico:

  • Evaluación clínica
  • Medición del diámetro de cintura: para evaluar la obesidad abdominal o visceral
  • Medición de la tensión arterial

Se mide en el laboratorio:

  • Glucemia en ayunas
  • Prueba de tolerancia oral a la glucosa.
  • Insulina
  • HDL y Triglicéridos (se puede medir también: colesterol no HDL, APO B y lipoproteína a)
  • Otros estudios: Proteína C Reactiva (PCR) ultrasensible, Microalbuminuria, etc.

¿Cómo prevenir o mejorar el síndrome metabólico?

Cambios en el estilo de vida:

Realizar actividad física y lograr un descenso de peso. Numerosos estudios han demostrado que una disminución del 5-10% del peso ha mejorado el perfil metabólico de los pacientes, con el consecuente descenso del riesgo cardiovascular, aun sin haber logrado el peso ideal.

EL EJERCICIO

  • Disminuye los niveles de glucemia
  • Disminuye la grasa visceral y ésto mejora la sensibilidad a la insulina.
  • Aumenta HDL y disminuye Apo B y lipoproteína a (Lpa) y por lo tanto, disminuye el riesgo cardiovascular.
  • -Disminuye tanto de la tensión diastólica como de la sistólica en sujetos hipertensos. Siempre con la previa consulta médica, el tipo de actividad física recomendada es la aeróbica, con una periodicidad de 3 a 5 veces por semana durante no menos de 30 minutos.

La actividad física con resistencia, también ha demostrado tener beneficios a nivel metabólico.

Dra. Cecilia Fenili
Bioquímica adjunta de Laboratorio Maipú

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